Mi operación la hicieron tres chavales de 20 años con cánticos del Galatasaray en el móvil
Primero ves pelos en la almohada. Luego te fijas bien y los distingues en el suelo de la habitación. Caen sobre la mesa; sobre el portátil; sobre la comida. La frente crece y la coronilla se aclara. Empiezas a no poder peinarte. Te obsesionas. Champús, sprays, pastillas; pruebas de todo, pero nada te sirve. Llevas la palabra “calvo” impresa en el código genético. Aún así, no te rindes. Preguntas a Internet y de repente aparece un país como por arte de magia: Turquía. La pérdida progresiva y cruel de pelo llevó a más de 90.000 hombres a operarse el año pasado en las 300 clínicas de implante capilar que hay en Estambul (según datos del Ministerio turco de Salud). Llama la atención ver terrazas de hotel llenas de hombres con muestras evidentes del postoperatorio. De ellos, la mayoría llegaron atraídos por los precios que maneja el negocio del pelo en la capital turca: mientras en España un trasplante cuesta de 6.000 a 10.000 euros, en el...